Una ventana abierta y el olor de la tarta recién hecha bajando hasta la nariz del mendigo. Una puerta cerrada y un niño limpiándose los pies en el felpudo. Un coche de bomberos a toda velocidad. Un grito de alegría en el interior de un aeropuerto. Un abrazo. Una mirada larga, muy prolongada en el tiempo y a corta distancia. Un beso, cálido. Un labio se moja en el temblor de otro, una mano acaricia un cabello. Una luz se enciende en el rascacielos de oficinas. Una puerta abierta, una silla caliente, un caldo frío, una sonrisa.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada