viernes 9 de diciembre de 2011

Piezas del monstruo, fragmentos de ser humano...


Mary Shelley escribe una novela fantástica en el siglo XIX que ha pasado, gracias al cine, a ser un referente cultural popular en el pasado siglo y en este siglo XXI; del que llevamos una insulsa década, llena de incertidumbres económicas y de certezas de injusticias sociales. Más madera, más de lo mismo...como diría Marx (Groucho). Por eso hay que leer a los clásicos, porque si no tienen las respuestas, al menos tienen la descripción minuciosa de los errores que los humanos ya cometimos... y ya se sabe nuestra tendencia, el hombre (como genérico de ser humano, pues aunque yerra menos también se incluye a la mujer) es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. El tropezón, en mi opinión, valga la rima, está en no hacer una lectura más "gótica" de la obra y quedarse con la referencia ya "etiquetada" que ha dado el cine y el marketing del personaje Frankenstein...

El monstruo decimonónico es un engendro hecho de piezas de cadáveres de seres humanos y Boris Karloff, el actor más famoso que lo encarnó, ruge envuelto en llamas porque no sabe articular palabra, como un animal acorralado por la turba del pueblo que le ha buscado para lincharle. Nada más lejos de la realidad, en la obra de Mary Shelley el famoso Frankenstein es el nombre del doctor, un joven y no un loco doctor que decide devolver a la vida a los seres amados que ha perdido... por eso experimentará con un cadáver al que logrará dar vida y voz, sí, porque el "engendro" de Shelley sí tenía voz y serán las palabras de rechazo y de incomprensión de su creador (arrepentido por haber jugado a ser Dios) lo que hará hostil y huraño al ser devuelto a la vida y no su cerebro "aguado" de lelo que nos muestran en el cine...

Es una obra que analiza los temores del hombre a la muerte y a lo desconocido; a la soledad y a la incomprensión social. El siglo XIX traería el mundo industrial, de las máquinas y de las tecnologías, un mundo que a los hombres del 1800 les resultaba de futuro incierto pero que daba sus primeras bocanadas de aire ante la mirada sutil y sensata de una mujer, una sensibilidad más aguda para apreciar, con el corsé del Romanticismo, que el mundo estaba cambiando, que el hombre se hacía "Creador", con el peligro que eso tiene. Por fortuna, detrás de todo monstruo-hombre hay una mujer que intenta no tropezar... al menos por tercera vez. Os proponemos un cuento "romántico" de esta magnífica escritora, "La prueba de amor" (hacia 1831).

3 comentarios:

  1. Bueno, pero luego la historia fílmica vira en un tono más hacia la novela original. En Bride of Frankenstein el monstruo sobrevive al incendio del final de la primera, y luego aprende a hablar, y también a observar y distinguir las miserias de su entorno.
    Rompiendo el axioma de "nunca segundas partes fueron mejores"; Bride... es muy superior a la película anterior, y sí, abre la puerta a una saga luego cada vez más mediocre, hasta la reunión final de todos los monstruos clásicos de Universal.
    Nunca hubo un mejor monstruo de Frankenstein como Karloff.
    Me encantó tu artículo.

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  2. Te dejo también el link de un artículo que escribí, sobre la evolución del personaje en las películas de Universal, por si te interesa verlo.

    http://robertolangella.blogspot.com/2011/11/las-peliculas-de-frankenstein-de.html

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  3. Gracias. Estoy muy feliz de verte por mi ombliblog y por tus comentarios... viniendo de un novelista, estado al que aspiro y del que "jugar" a publicar mis relatos y el aprender de los que ya han vivido esa experiencia, supongo que me acercará más. Claro que me interesa tu artículo, para estos temas te tenía como "biblioteca", a ti y a Jorge Romero... bueno, gracias otra vez, maese Langella

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